Un paso, otro paso más, unos pasos menos para llegar allí donde Santiago espera...
Hoy me pasó algo curioso, mientras esperaba para comer miraba la etapa de mañana, hasta donde ir? hasta donde aguantará mi tobillo? Entonces, un señor sentado en la mesa de enfrente me dijo:
- Perdona, pero yo que tú mañana no caminaba.
Y le dije:
- Pero tengo que caminar, no me puedo parar más.
Y él respondió:
- Te he visto caminar por la calle. Así no puedes andar.
Cuando le dije que llevo así desde Logroño y que a cada paso toda la gente me dice lo mismo, se quedó pensativo y luego se dedicó a escribir algo en un papel. Más tarde se acercó a mi mesa y me dejó anotado en un papel un gel y unos consejos para tratar de aliviar el dolor. Me dijo que es entrenador de baloncesto y me dejó lo que él les manda a los chicos cuando están algo tocados.
La verdad es que en el Camino se agradece siempre cualquier muestra de cariño, cualquier tipo de ayuda que un desconocido te ofrece cuando te ve mal.
La verdad es que no sé si seré capaz de llegar a Santiago, como he dicho a veces me pregunto que fuerza me ayuda a seguir adelante.
Y aquí estoy tratando de llegar al final pero sabiendo que Santiago sabe esperar y que pase lo que pase el Camino siempre estará ahí esperando.
Hoy llegué a León, principio de mis dos Caminos anteriores
He de reconocer que siento cierta debilidad por
esta maravilla de catedral. Es preciosa!!!
En frente de San Marcos
Me senté y ... sonreí.
Un saludo para todos desde León









