El Camino

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martes, 23 de marzo de 2010

Un cascabel bajo la Vía Láctea (II)

Y estas fueron las palabras de “el del cascabel”:

"Pues bien, hace muchos años conocí a una azafata de vuelo y compartimos una hermosa historia de amor. Pero a veces la vida hace que las personas tomen caminos distintos. Y un día cada uno de nosotros tuvimos que tomar un camino distinto (es la vida!!) Al despedirse de mi, ella me hizo un regalo: Un cascabel, pq tal vez la vida volvería a hacer que nos cruzáramos otra vez en el camino. Entonces, si alguna vez ella oía el sonido de ese cascabel sabría que yo estaría muy cerca de ella y nos volveriamos a encontrar.
De esto hace ya más de quince años, pero siempre llevo el cascabel conmigo por si ella pasa por mi lado, tal vez si yo no me doy cuenta al menos ella oirá el cascabel y sabrá que estoy cerca"

Me pareció una historia tan tan bonita que cada vez que oía ese cascabel en el Camino me preguntaba si la azafata seguiría oyendo ese sonido.
Nuestro Camino de Santiago terminó y conseguimos llegar a Compostela el grupo que, gracias al maño, coincidimos en León. Son tristes las despedidas, es triste decir adiós a gente con la que has compartido momentos tan hermosos; pero es así y cada uno debe de seguir su Camino, volver a su trabajo, volver a su vida y guardar en el corazón una experiencia única. Las despedidas son tristes y ahí estaba "el del cascabel" despidiéndose de mi hermana Eve y diciéndole algo al oído que no llegué a escuchar. Y ahí estaba "el del cascabel" despidiéndose de mi, dándome un abrazo y un apretón de manos. Apretón de manos que, además de dejar en él mucho cariño, dejó en mis manos algo más .... un cascabel

Imagen: Mi Cascabel

Yo no podía aceptar ese regalo, pero él insistió, solo pidió que se lo cuidara siempre. Y que si alguna vez se lo regalaba a alguien, que ese alguien fuera alguien especial.
Evidentemente el cascabel sigue aquí conmigo. A menudo "el del cascabel" y yo hablabamos por teléfono y él me preguntaba si seguía guardando ese cascabel, por supuesto que lo guardo. Hace tres años llamé por teléfono "al del cascabel" para felicitarle la entrada en el nuevo año, pero al otro lado del hilo telefónico él ya no estaba, murió víctima de un cáncer, nunca más pudo volver hacer ese Camino de Santiago que quería volver hacer.

Yo nunca más lo volví a a ver desde aquella despedida en Santiago. Mi hermana Eve si que lo vió en un viaje que hizo con los compañeros de universidad y pudo pasar unas horas con "el del cascabel", recordar bellos momentos y él le contó que estaba luchando por la vida. Pero la muerte ganó la partida y se lo llevó.

Las palabras que "el del cascabel" le dijo a mi hermana al despedirse de ella en Santiago y que yo no alcancé a oír fueron: "Cuida de tu hermana, que no le hagan daño" (Es curioso como una persona supo leer en el alma sin apenas conocerme)

Hace dos años volví al Camino, otra vez desde León. Y esta vez en mi mochila iba enganchado un cascabel que volvía a viajar bajo la Vía Láctea y dejando su sonido a cada paso.

Mientras, allí arriba, saltando de estrella en estrella y con la alegría que lo caracterizaba, un peregrino caminaba siguiendo el sonido de un cascabel desde el cielo. Y hoy, sentado en el borde de una estrella, sé que está leyendo y sonriendo…

Javi In Memoriam, "El del Cascabel"